Boda Carlos y Verónica

Boda Carlos y Verónica.

Primeros preparativos.

Llega el mes de Octubre, aparece el otoño con los cambios de colores, pero nosotros seguimos trabajando con gran ilusión.

El sábado quince llega el enlace de nuestros amigos Carlos y Verónica.

Pronto nos ponemos en acción, ya que el desarrollo dela ceremonia es a les 13 horas.

Empezamos por acompañar a Verónica a la peluquería, donde entre emociones y nervios nuestra novia se empieza a poner guapa.

Cuento en esta jornada con la colaboración de mi amigo el fotógrafo de Gandia, Sergio Gemelli, el se encargará de tomar las fotos en casa el novio, luego seguiremos los dos disfrutando juntos de nuestro trabajo.

Se desplaza la familia y amigos de la novia desde la población de Higueruelas a Algemesi, para acompañar la en toda la jornada de un día tan importante en su vida.

Pronto aparecen los nervios, Verónica se retrasa en sus preparativos de maquillaje, vemos correr las agujas del reloj, llamadas continuas al móvil, al final desde el balcón de su casa, junto a su padre y hermano la vemos llegar, radiante con la sonrisa en la boca, segura de si misma.

Participan sus primas en en los preparativos del vestido de la novia, son momentos emocionantes, pero también de nervios. De repente aparecen en la escena los pequeños de la casa, los sobrinos de Verónica y Carlos, todo se transforma en un pequeño sueño. Se ve a Verónica muy feliz.

Ceremonia

Se encontrarán Carlos y Verónica en la Capella de la Troballa, donde tendrá desarrollo la ceremonia del enlace.

En un entorno de máxima belleza, los enamorados, sellan su compromiso de amor ante sus familiares y amigos.

Bajo una lluvia de arroz muestran a todos sus sentimientos.

Salón

Nos dirigimos al salón todos juntos en un autocar. Es un momento divertido, los nervios han sido apartados a un lado, y se ve a novios e invitados respirar en otro ambiente.

El salón seleccionados por la pareja es “La Marina” en la cercana población de Polinya.

Entre sorpresas, bromas, brindis, risas y alguna lágrima trascurre la celebración,  se ve a los novios desbordantes de amor.

Pero el reloj no entiende de sentimientos, el tiempo en muchas ocasiones se convierte en nuestro peor enemigo.

Mas pronto que tarde, es hora de empezar el baile, suena la música de la disco móvil, las luces se apagan, se abren las barras, se forman los corrillos, se oyen las risas, se vislumbran los flashes, y nosotros una vez más nos sentimos felices, alegres, de haber formado parte de un sueño más, en este caso del sueño de Carlos y Verónica.

Share